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Ejercicio - cinco minutos

Cinco preguntas
antes de consultar a la IA

En resumen

Antes de pasarle un problema a un modelo, contesta en papel cinco preguntas: qué estás preguntando en realidad, qué sabes y qué das por hecho, cuál es tu propia respuesta, para qué vas a usar la respuesta y qué no piensas delegar. Son cinco minutos y te dan una postura propia, así que la respuesta pasa a ser algo que sopesar, no un veredicto. Después de la conversación, una línea: ¿la respuesta cambió mi postura o solo mi seguridad?

El momento de conservar tu criterio es antes de que el modelo responda, no después. Cuando una respuesta muy segura de sí misma ya está en pantalla, es a ella a lo que reaccionas.

Cinco preguntas lo resuelven en cinco minutos. Contesta en corto, en papel o en una nota. No se trata de hacer un buen documento, sino de tener tu propia postura antes de que llegue otra voz.

Las cinco preguntas

  1. ¿Qué estás preguntando en realidad? Escribe la pregunta en una sola frase, sin jerga. Si te salen tres frases, estás haciendo tres preguntas: quédate con la que importa hoy.
  2. ¿Qué sabes y qué estás dando por hecho? Dos columnas: hechos que podrías enseñarle a alguien y suposiciones que tratas como hechos. Casi toda mala delegación empieza aquí.
  3. ¿Cuál es tu respuesta antes de preguntar? Aunque sea aproximada. Es la postura con la que va a discutir el modelo, y la única forma de notar si la respuesta sustituye tu pensamiento sin hacer ruido.
  4. ¿Para qué vas a usar la respuesta? ¿Una decisión, un borrador, una comprobación, una segunda opinión? Nombrar el uso decide cuánto peso merece la respuesta.
  5. ¿Qué no estás dispuesto a delegar? El criterio, el gusto, la relación, la decisión final, la responsabilidad. Escríbelo antes de empezar, no después.

Después de la conversación, una línea: ¿la respuesta cambió mi postura o solo mi seguridad?

Un ejemplo paso a paso

Hipotético. Sigue la escena con la que empieza el capítulo sobre tecnología de Modern Hermet (en inglés), que el propio libro presenta como una composición: tienes dos ofertas para un cliente y quieres que un modelo te diga cuál mandar.

  1. La pregunta. ¿Cuál de mis dos ofertas le mando a este cliente el viernes?
  2. Lo que sé y lo que doy por hecho. Sé que el cliente pidió empezar pronto; la oferta A es más barata y más lenta, la B más rápida y más cara. Doy por hecho que le importa más el precio que el plazo y que no va a negociar.
  3. Mi respuesta primero. La B, porque pidió rapidez, aunque no tengo claro que el presupuesto dé para tanto.
  4. El uso. Una segunda opinión sobre una decisión que sale con mi nombre, no la decisión en sí.
  5. Lo que no delego. La elección final y el mensaje al cliente.

Solo ahora preguntas, y pides material para tu criterio, no un veredicto: los argumentos contra la B, las objeciones que podría poner el cliente, lo que no has tenido en cuenta. La regla del capítulo, en nuestra traducción: «Delega la entrada, nunca la salida». Después escribe la línea. Aquí la respuesta sacó las condiciones de pago, en las que no habías pensado; sigues mandando la B, con otro calendario de pagos. La postura se movió un poco y la seguridad no se disparó, que es justo para lo que sirve el ejercicio.

Por qué ayuda y dónde se queda corto

Una respuesta escrita de antemano te da algo con lo que contrastar la del modelo, y nombrar el uso fija cuánto pesa. El capítulo sobre tecnología cita la investigación sobre el sesgo de automatización, Parasuraman y Riley (1997) y Skitka y colaboradores (1999): quienes trabajan con avisos automáticos pasan por alto lo que el sistema no señaló y ejecutan lo que señaló mal. Las cinco preguntas son nuestra respuesta a ese patrón. Ningún estudio citado aquí pone a prueba este ejercicio, y no sustituye saber del tema: si no eres capaz de ver un error en la respuesta, ninguna pregunta escrita lo verá por ti.

Llévatelo

Las cinco preguntas caben en una página: descárgalas, sin registrarte. El argumento completo, qué darle a la IA y qué quedarte tú, está en el ensayo sobre la autonomía humana en la era de la IA y en el capítulo abierto, Technology, ambos en inglés y gratis.

Preguntas sin rodeos

¿Hace falta usar IA para esto?

No. Las preguntas sirven antes de cualquier decisión que vayas a delegar, en un modelo, en un compañero o en un buscador. Con la IA importan más, porque sus respuestas llegan sonando muy seguras.

¿Cuánto tiempo lleva?

Unos cinco minutos. Basta una línea por pregunta: se trata de tener una postura propia, no un documento.

¿Está probado este ejercicio?

Como tal, no. Se apoya en un patrón documentado, el sesgo de automatización, y en una costumbre corriente: escribir lo que piensas antes de escuchar otra opinión. Ningún estudio citado aquí pone a prueba estas cinco preguntas.

Fuentes y lecturas

  • Modern Hermet (The Hermeticum, 2026), capítulo 8, Technology (abierto entero, en inglés): la escena de las dos ofertas y la regla citada en esta página.
  • Parasuraman y Riley (1997) y Skitka y colaboradores (1999) sobre el sesgo de automatización, tal como los cita el capítulo 8.
  • Las cinco preguntas son una propuesta nuestra: Pre-AI Orientation (The Hermeticum, 2026). No son un tratamiento ni prometen efectos terapéuticos.